Fases de la evaluación neuropsicológica del TDAH con Nesplora AULA

Autoría: Iciar Iturmendi

Como ya vimos al analizar las limitaciones y el peso real de las pruebas objetivas en el diagnóstico del TDAH, ninguna herramienta es suficiente por sí sola para confirmar este trastorno. Sin embargo, cuando test de realidad virtual como Nesplora AULA se integran de forma estratégica en cada fase de la evaluación clínica, se convierten en aliados imprescindibles para el profesional.

Los test tradicionales de TDAH reportan limitaciones en sus diagnósticos

Cuando se incorpora una herramienta como Nesplora AULA dentro de la práctica clínica, una de las preguntas más frecuentes es: ¿en qué momento del proceso de evaluación tiene sentido utilizarla y qué aporta realmente?

Para responder a esto, es útil situarla dentro del flujo habitual de una valoración neuropsicológica infantil. Para ello, vamos a utilizar ejemplos clínicos concretos. Imaginemos a Lucas, un niño que obtiene un rendimiento normal en un CPT: responde con precisión y comete pocos errores. Sin embargo, durante la prueba se levanta varias veces, pregunta cuándo va a terminar y necesita un descanso antes de continuar. En su día a día, además, tiene dificultades para permanecer sentado en clase e interrumpe con frecuencia. Si nos basáramos únicamente en el test, podríamos pasar por alto un perfil compatible con TDAH (falso negativo). Este escenario es consistente con los datos del metaanálisis de Arrondo et al. (2024), que reporta una sensibilidad de 0.75 para los CPTs comerciales, lo que implica que aproximadamente 1 de cada 4 niños con TDAH podría no ser detectado por la prueba.

En el extremo opuesto está Martina, que muestra en la prueba tiempos de respuesta más lentos, algunas omisiones y un empeoramiento conforme avanza la tarea. Sin embargo, en su vida cotidiana no presenta dificultades: ni en casa ni en el colegio se observan problemas de atención, cumple con sus tareas sin retraso y su rendimiento académico es adecuado. Suele ser descrita como una niña introvertida, “en su mundo”, pero funcional. En este caso, el test podría sugerir dificultades que no tienen un impacto clínico real (falso positivo). La especificidad reportada de 0.71 (Arrondo et al., 2024) confirma que casi 3 de cada 10 niños sin TDAH podrían obtener resultados sugestivos del trastorno.

Así se valora el TDAH con Nesplora Aula

1. Primera entrevista (motivo de consulta)

El proceso comienza con una entrevista breve con los padres orientada a delimitar el motivo de consulta y, especialmente, a estimar el grado de interferencia de los síntomas en la vida cotidiana del niño.

En un caso como el de Lucas, por ejemplo, los padres pueden describir dificultades claras en el aula: se levanta, interrumpe, le cuesta seguir la tarea. En cambio, en un caso como el de Martina, puede aparecer una preocupación más difusa (lentitud, despistes puntuales), pero sin una interferencia clara en el rendimiento académico o la vida diaria.

2. Entrevista clínica e historia evolutiva

En esta fase se recogen antecedentes familiares y médicos, así como el desarrollo del niño desde una perspectiva evolutiva. Se exploran distintas funciones psicológicas (atención, funciones ejecutivas, regulación emocional, etc.) y su impacto en el funcionamiento académico y cotidiano.

Aquí AULA empieza a tener un papel a nivel hipotético. El clínico puede ir formulando preguntas más específicas como:

  • ¿El problema es de atención sostenida, de control inhibitorio o de distractibilidad?
  • ¿Aparece sobre todo en contextos con muchos estímulos?
  • ¿Hay inquietud motora asociada?

Por ejemplo, en un caso como el de Lucas, podría plantearse la necesidad de evaluar no solo el rendimiento atencional, sino también el control motor o la respuesta a distractores. AULA permite registrar simultáneamente estas dimensiones mediante sensores de movimiento y la presentación de distractores ecológicos progresivos (Diaz-Orieta et al, 2014) En el caso de Martina, en cambio, puede surgir la duda de si las dificultades observadas en tareas estructuradas reflejan un problema real o si están más relacionadas con su estilo cognitivo (más lento, más reflexivo).

3. Diseño del protocolo y evaluación neuropsicológica

A partir de la información recogida, se diseña un protocolo de evaluación. Generalmente, se siguen protocolos comunes que examinan las aptitudes del niño de manera general, pero también se puede ajustar la selección de pruebas a la hipótesis y al perfil del niño. Es en esta fase donde AULA adquiere un papel central dentro de la evaluación.

En el caso de Lucas, AULA puede ayudar a objetivar si las dificultades conductuales observadas (movimiento, impulsividad, dificultad para mantenerse en la tarea) se acompañan de un patrón atencional alterado cuando aparecen distractores o aumenta la carga cognitiva. Areces et al (2018) demostraron que AULA diferencia entre las presentaciones clínicas del TDAH (hiperactiva/impulsiva y combinada) respecto al grupo control, lo que permite vincular el perfil conductual con un patrón de rendimiento específico.

En el caso de Martina, permite responder a una pregunta distinta: ¿esas dificultades que aparecen en tareas más estructuradas se mantienen cuando el contexto es más realista, o su rendimiento es funcional cuando la tarea se parece más a su día a día? Esta capacidad de discriminar entre dificultades contextuales y déficits estables es una de las ventajas de la validez ecológica que aportan los CPTs en realidad virtual frente a los CPTs tradicionales (Parsons et al, 2019).

Además, la información que aporta AULA se integra con otras medidas (inteligencia, funciones ejecutivas, memoria, habilidades visoconstructivas) y con cuestionarios de padres y profesores, que aportan el contexto ecológico imprescindible para interpretar los resultados.

4. Integración de la información y diagnóstico clínico

El diagnóstico se establece a partir de la integración de todas las fuentes de información dentro de un informe clínico global.

Este informe suele estructurarse así:

  • Comienza por el motivo de consulta y los datos demográficos.
  • A continuación, se detallan los antecedentes relevantes recogidos en la entrevista inicial y la historia evolutiva.
  • Después se presentan los resultados de las distintas pruebas administradas.

En un contexto de evaluación multimétodo y multi informante, donde se han combinado entrevistas, cuestionarios y diferentes pruebas neuropsicológicas, los resultados de Nesplora AULA se integran dentro de este informe como una fuente adicional de información objetiva. Esto implica incorporar sus resultados, incluyendo gráficas y perfiles de rendimiento, junto con el resto de datos, evitando interpretarlos de forma aislada.

Aquí AULA ofrece una ventaja práctica relevante: dispone de distintos formatos de informe adaptados a diferentes destinatarios (profesionales clínicos, familia y entorno escolar). Esto permite al clínico ajustar la forma en la que se presenta la información en función del contexto. Por ejemplo, facilitando la comprensión a los padres o orientando la toma de decisiones en el ámbito educativo.

Tras la presentación de los resultados, el informe incluye una síntesis integradora en la que se interpretan conjuntamente todos los datos en relación con la historia del niño y su funcionamiento en la vida cotidiana. Es en este punto donde los datos de AULA adquieren su verdadero valor: permiten confirmar, matizar o cuestionar las hipótesis iniciales, especialmente en casos donde existe discrepancia entre el rendimiento en tareas estructuradas y la conducta observada en contextos reales.

Finalmente, esta integración culmina en una conclusión diagnóstica y en la formulación de recomendaciones de intervención ajustadas al perfil del niño.

5. Devolución de resultados e intervención

Finalmente, se realiza la devolución a la familia, explicando el perfil del niño y las implicaciones para la intervención. En esta fase, los datos de AULA pueden ser especialmente útiles para:

  • Explicar de forma concreta cómo se manifiestan las dificultades, apoyándose en gráficas intuitivas y fáciles de interpretar.
  • Ilustrar por qué un niño puede rendir adecuadamente en consulta pero presentar dificultades en el aula.
  • Traducir los resultados en recomendaciones prácticas y específicas para el entorno escolar.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que la retención de la información tras la devolución tiende a ser baja, por lo que el uso de apoyos visuales (como los informes gráficos de AULA) y documentación escrita puede mejorar la comprensión y el recuerdo de los resultados.

En el caso de Lucas, por ejemplo, AULA puede ayudar a explicar la necesidad de intervenir sobre el control de distractores y la autorregulación en contextos con alta estimulación.En el caso de Martina, en cambio, puede contribuir a tranquilizar a la familia al mostrar que, a pesar de ciertas dificultades en tareas más estructuradas, su funcionamiento en contextos cotidianos es adecuado.

6. Apoyo al diseño de la intervención en múltiples contextos: Familia, colegio, clínica

Al proporcionar información sobre cómo varía el rendimiento en función de los distractores o de la carga cognitiva, AULA permite orientar de forma más precisa las recomendaciones en distintos entornos:

  • En el contexto escolar, puede ayudar a identificar la necesidad de adaptar el entorno (reducción de distractores, ubicación en el aula, estructuración de tareas) o de introducir estrategias específicas de apoyo atencional.
  • En el contexto familiar, permite trabajar aspectos como la autorregulación, la organización de tareas o la gestión de rutinas en situaciones cotidianas.
  • En el contexto clínico, facilita la planificación de intervenciones dirigidas a funciones concretas (por ejemplo, control inhibitorio, variabilidad de la respuesta o flexibilidad cognitiva).

En el caso de Lucas, por ejemplo, un patrón de alta distractibilidad o dificultad para mantener el rendimiento en condiciones de estimulación puede orientar intervenciones centradas en la estructuración del entorno, el entrenamiento en autorregulación y el manejo de estímulos distractores tanto en casa como en el aula. AULA permite identificar específicamente si las dificultades se acentúan ante distractores auditivos, visuales o ambos, lo que orienta de forma diferencial las adaptaciones necesarias.

En el caso de Martina, en cambio, si el rendimiento en AULA es adecuado en condiciones ecológicas, las recomendaciones pueden centrarse más en estrategias de apoyo al ritmo de trabajo o en el ajuste de expectativas, evitando intervenciones innecesarias sobre procesos atencionales que no están realmente alterados.

7. Seguimiento de la evolución

Finalmente, AULA también puede desempeñar un papel relevante en el seguimiento de la evolución del niño a lo largo del tiempo. Al tratarse de una medida objetiva y estandarizada, permite comparar el rendimiento en distintos momentos del proceso, ya sea tras una intervención clínica, cambios en el entorno escolar o la introducción de tratamiento farmacológico.

Esto facilita:

  • Valorar de forma más precisa la eficacia de las intervenciones.
  • Identificar cambios en el perfil atencional del niño.
  • Ajustar las recomendaciones en función de la evolución.

En un caso como el de Lucas, por ejemplo, puede utilizarse para observar si las dificultades en distractibilidad o control inhibitorio disminuyen tras la intervención. AULA ofrece una ventaja específica en este contexto: al registrar simultáneamente actividad motora mediante sensores de movimiento, permite capturar cambios en la inquietud motora que los CPTs tradicionales no miden. En el caso de Martina, puede servir para confirmar la estabilidad de su perfil y descartar la aparición de dificultades significativas a lo largo del tiempo.




En conjunto, estos pasos muestran que AULA no es una herramienta aislada, sino que puede acompañar al clínico a lo largo de todo el proceso: desde la formulación de hipótesis hasta el diseño de la intervención y el seguimiento de la evolución.

Casos como los de Lucas y Martina ilustran bien en qué situaciones su uso resulta especialmente relevante. En la práctica, AULA tiene mayor valor cuando:

  • Existe sospecha de TDAH.
  • Hay discrepancia entre lo que se observa en consulta y lo que ocurre en el aula.
  • El rendimiento en pruebas clásicas no encaja con el funcionamiento en la vida diaria.
  • Es necesario comprender el impacto del entorno, como los distractores o la carga cognitiva.

En estos contextos, AULA no solo aporta información adicional, sino que permite tomar decisiones clínicas más ajustadas. Por ejemplo:

  • Confirmar si las dificultades tienen un correlato atencional objetivo (como en el caso de Lucas).
  • Cuestionar interpretaciones basadas únicamente en tareas estructuradas (como en Martina).
  • Diferenciar entre dificultades reales y estilos cognitivos.
  • Comprender mejor cómo funciona el niño en contextos cotidianos.
  • No se trata solo de obtener más datos, sino de acceder a un tipo de información diferente: cómo se comporta la atención cuando el contexto se parece a la vida real.

Ahora bien, para utilizar AULA de forma adecuada, es importante tener en cuenta que:

  • No sustituye la entrevista clínica.
  • No es una prueba diagnóstica por sí sola.
  • No reemplaza la evaluación neuropsicológica global.
  • No mide el TDAH como categoría, sino procesos atencionales específicos.

Citas:

Areces, D., Rodríguez, C., García, T., Cueli, M., & González-Castro, P. (2018). Efficacy of a continuous performance test based on virtual reality in the diagnosis of ADHD and its clinical presentations. Journal of attention disorders, 22(11), 1081-1091.

Arrondo, G., Mulraney, M., Iturmendi-Sabater, I., Musullulu, H., Gambra, L., Niculcea, T., … & Cortese, S. (2024). Systematic review and meta-analysis: clinical utility of continuous performance tests for the identification of attention-deficit/hyperactivity disorder. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 63(2), 154-171.

Barkley, R. A. (2019). Neuropsychological testing is not useful in the diagnosis of ADHD: Stop it (or prove it)!. The ADHD Report, 27(2), 1-8.

Díaz-Orueta, U., Garcia-López, C., Crespo-Eguílaz, N., Sánchez-Carpintero, R., Climent, G., & Narbona, J. (2014). AULA virtual reality test as an attention measure: Convergent validity with Conners’ Continuous Performance Test. Child Neuropsychology, 20(3), 328-342.

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