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Funciones ejecutivas: ¿qué son y cómo evaluarlas?

Las funciones ejecutivas son, explicadas de manera informal, el eje central del comportamiento humano. En esta ocasión profundizamos en qué consisten y qué tipos hay. Como neuropsicólogos, evaluar estas funciones es crucial para comprender las dificultades cognitivas de nuestros pacientes y diseñar intervenciones efectivas, y la evaluación mediante realidad virtual supone una gran ventaja para el proceso clínico.

¿Qué son las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas se definen como un conjunto de habilidades cognitivas fundamentales que nos permiten planificar, organizar, resolver problemas, mantener la atención y controlar nuestras acciones. Estas funciones son esenciales para el funcionamiento ejecutivo eficaz en la vida diaria y en situaciones que requieren adaptación y flexibilidad cognitiva. Algunas de las habilidades específicas asociadas con las funciones ejecutivas incluyen: 

 

  • Planificación: capacidad de establecer metas, desarrollar estrategias y organizar las acciones necesarias para alcanzar esas metas. 
  • Inhibición: controlar impulsos y resistir distracciones, permitiendo un comportamiento controlado y apropiado. 
  • Flexibilidad cognitiva: cambiar de una tarea o estrategia a otra de manera eficiente y adaptarse a nuevas situaciones o demandas. 
  • Memoria de trabajo: mantener y manipular temporalmente la información relevante en la mente para realizar tareas cognitivas complejas. 
  • Atención sostenida: mantener la concentración en una tarea o actividad durante períodos prolongados de tiempo. 
  • Resolución de problemas: identificar, analizar y resolver problemas de manera eficaz, utilizando diferentes estrategias y recursos. 
  • Control emocional: regular las emociones y manejar el estrés de manera constructiva en situaciones desafiantes. 
  • Lenguaje: regula la organización del discurso y el acceso a funciones más específicas del lenguaje. 

 

Las funciones ejecutivas son fundamentales para el éxito en diversos aspectos de la vida, incluyendo el ámbito académico, laboral, social y emocional. Un funcionamiento ejecutivo deficiente puede manifestarse, por ejemplo, en dificultades para seguir instrucciones, completar tareas, controlar el comportamiento impulsivo, resolver problemas y adaptarse a nuevas situaciones. 

 

Evaluación de las funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas se desarrollan gradualmente a lo largo de la infancia y la adolescencia, alcanzando su pleno desarrollo en la adultez temprana. Sin embargo, pueden verse afectadas por diversos factores, como lesiones cerebrales, trastornos neurológicos, trastornos del desarrollo y condiciones médicas o psiquiátricas. La evaluación y la intervención temprana son fundamentales para abordar las dificultades en las funciones ejecutivas y maximizar el potencial cognitivo y funcional. Recopilamos algunas herramientas y enfoques comunes para evaluar las funciones ejecutivas: 

 

  1. Entrevista clínica: un primer paso importante en la evaluación de las funciones ejecutivas es realizar una entrevista clínica exhaustiva. Esto implica recopilar información sobre el historial médico (con interés especial por el ámbito neurológico) del paciente, así como sus habilidades cognitivas, comportamiento y funcionamiento diario. Además, se recomienda realizar entrevistas con familiares para obtener perspectivas complementarias que sean de utilidad para el diagnóstico. 
  2. Existen varios cuestionarios y escalas diseñados para evaluar las funciones ejecutivas en adultos y niños. Estas herramientas suelen incluir ítems que abordan diferentes aspectos de las funciones ejecutivas, como la atención, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y la inhibición. 
  3. Las pruebas neuropsicológicas específicas también son útiles para evaluar las funciones ejecutivas. Estas pruebas suelen incluir tareas diseñadas para medir diferentes aspectos de las funciones ejecutivas, como la fluidez verbal, la flexibilidad cognitiva, la planificación y la resolución de problemas. 
  4. La tecnología moderna, como la realidad virtual y las aplicaciones de evaluación neuropsicológica, ofrece nuevas oportunidades para evaluar las funciones ejecutivas de manera más precisa y objetiva. Estas herramientas pueden proporcionar entornos controlados para evaluar habilidades como la planificación, la toma de decisiones y el control de impulsos en situaciones simuladas de la vida real. Nesplora cuenta con el test Ice Cream para la evaluación específica de funciones ejecutivas, como siempre, a través de la realidad virtual. 
  5. Además, la observación directa del paciente en situaciones cotidianas también puede ser útil para evaluar el estado de sus funciones ejecutivas: observar cómo el paciente aborda tareas como la organización de su agenda, la planificación de actividades o la resolución de problemas puede proporcionar información valiosa sobre sus habilidades ejecutivas en situaciones del mundo real. 

 

Realidad virtual: Ice Cream y las funciones ejecutivas  

El test Nesplora Executive FunctionsIce Cream ha sido diseñado para evaluar las funciones ejecutivas a partir de la adolescencia, y brinda una visión profunda del desarrollo cognitivo y del estado cognitivo a lo largo de la vida. Sus propiedades psicométricas, como la consistencia interna y la validez convergente, respaldan su utilidad clínica y para la investigación. El rango de edad para usar Ice Cream comienza a los ocho años y está probado hasta los ochenta.   

 

 

La consistencia interna de Ice Cream se apoya en el coeficiente alfa de Cronbach, que indica una alta fiabilidad de las puntuaciones obtenidas en los distintos ítems del test. Esto significa que Ice Cream mide de manera consistente las habilidades relacionadas con las funciones ejecutivas, proporcionando resultados fiables en múltiples evaluaciones. Además, la validez convergente de Ice Cream se ha confirmado mediante su correlación significativa con otras medidas de las funciones ejecutivas, como el Test de Tareas de Ejecución de la Universidad de Wisconsin (CET). 

 

 

 
Recomendaciones académicas:

 

Avances en el estudio de las funciones ejecutivas

A medida que avanzamos en nuestro entendimiento de las funciones ejecutivas, es fundamental tener en cuenta la influencia de factores como la edad y la cultura en su desarrollo y funcionamiento. El estudio normativo publicado en Frontiers in Psychology, ‘Ice Cream: new virtual reality tool for the assessment of executive functions in children and adolescents: a normative study’ (Ice Cream: nueva herramienta de realidad virtual para la evaluación de funciones ejecutivas en niños y adolescentes), arroja luz sobre estos aspectos y expone nuevos datos sobre la evolución de las funciones ejecutivas en diferentes grupos de edad y contextos culturales.

Este estudio examinó el desarrollo de las funciones ejecutivas a lo largo de la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Los resultados revelaron patrones interesantes de cambio y estabilidad en diversas habilidades ejecutivas, como la flexibilidad cognitiva, la inhibición y la memoria de trabajo.   

  • En cuanto a la flexibilidad cognitiva, se observó un aumento gradual en su desarrollo durante la infancia y la adolescencia, seguido de una estabilización en la edad adulta. Este hallazgo sugiere que la capacidad para adaptarse a situaciones cambiantes mejora con la experiencia y la maduración cerebral, alcanzando su punto máximo en la edad adulta. 
  • Por otro lado, la inhibición mostró un patrón de desarrollo más complejo, con fluctuaciones en su rendimiento a lo largo de diferentes etapas del desarrollo. Se observaron mejoras significativas en la capacidad de inhibición durante la infancia y la adolescencia, seguidas de una estabilización en la edad adulta. Sin embargo, se encontraron diferencias individuales significativas en este proceso, sugiriendo que factores como el ambiente y la genética pueden influir en el desarrollo de esta habilidad. 
  • La memoria de trabajo demostró un patrón de desarrollo constante a lo largo de la vida, con mejoras graduales en su capacidad a medida que los individuos envejecen. Este hallazgo resalta la importancia de la memoria de trabajo como una función ejecutiva fundamental que subyace a numerosas tareas cognitivas complejas. 

 

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